El miércoles asistí al último pre-estreno de Los Miserables en el Teatro Lope de Vega en la Gran Vía de Madrid. Es una producción de Cameron Macintosh a cargo de la empresa Stage, así que la calidad está garantizada en todos los sentidos:   escenografía, vestuario, luces, organización, y, lo más importante la calidad de los actores y de la orquesta en directo.

Tengo que decir que otras obras me han impactado más en las emociones, como Miss Saigon, o Movin Out, pero la fuerza histórica del tema de Los Miserables es potente, y se plasma perfectamente lo esencial de la obra de Victor Hugo. Claro, la obra del gran escritor francés ocupa dos tomos de 700 páginas, y aquí se resume todo en dos actos.

Sin embargo, se queda reflejada toda la crueldad de una época: los pobres maltratados, la justicia  a la venta, los malos que sobreviven entre tanta revolución que deja todo más o menos igual después que antes.

No voy a nombrar los actores, si quieres una lista, acercase al teatro para esta información.   Me ha encantado los números de los solistas, realmente potentes, son melodías complejas, difíciles y conocidas. Por supuesto, I Dreamed a Dream, supongo que lo hemos visto o oído  de gracias a la famosa SusanBoyle escocésa, pero en vivo queda más emocionante, y en el contexto de la obra, una maravilla.

Así que: váyanse con prisa para adquirir sus entradas porque esta obra  es una maravilla y se quedará con el cartel de NO HAY ENTRADAS de un momento a otro.

 

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