Yo fue el responsable de un grupo de treinta alumnos acompañados por tres profesores del colegio que  salieron el 16 de febrero de 2006 de la nueva Terminal 4 de Barajas para pasar siete días en Londres y ofrecer tres conciertos a un total de 450 espectadores.

En nuestro hotel del centro de la ciudad se alojaba otro grupo de dieciocho alumnos de nuestro colegio acompañados de dos profesores de la asignatura de Arte con los que hemos disfrutado parte del tiempo libre en su compañía.

Al llegar al hotel, los alumnos y alumnas se dedicaron a descubrir el barrio de Bloomsbury, dominado por los edificios de la Universidad de Londres y por residencias privadas, cerca de la estación de metro de Russell Square y a unos 15 minutos a pie de Oxford Street. Numerosas rutas de autobus de transporte público salen de la misma calle. El transporte en autobus es gratis para todas las personas menores de 14 años, y también para los residentes menores de 16. Los autobuses tienen un horario continuado hasta las dos de la madrugada.

Nuestro primer día lo pasamos en el Guildhall School of Music & Drama, uno de los cuatro Conservatorios Superiores de la capital. Sean Gregory, el director del Connect Project, departamento de la Guildhall School, ha visitado nuestro colegio en varias ocasiones desde el año 2004. Ha sido él quien nos invitó a participar en un taller de improvisación con sus colaboradores, junto con un grupo de alumnos de Londres que procedían de Angola. Ha sido muy grato ver a nuestras bailarinas participar en las clases de improvisación con los músicos. El director del Guildhall nos invitó a comer. Almorzar a las 12.15 fue una sorpresa para algunos, pero uno se acostumbra a todo cuando es necesario.

Dedicamos la mañana del sábado a visitar el Museo Británico, a cinco minutos a pie del hotel. Después de la visita, nos dividimos en grupos para intentar vaciar las tiendas de Londres de todo su contenido. Si no fue posible no sería por falta de intentos: desde los almacenes Hamley’s hasta Harrods, pasando por HMV y la Virgen Superstore. Después de recuperar fuerzas en el hotel fuimos con el grupo de Arte a Leicester Square y al barrio chino. Algunos alumnos que intentaron refugiarse del frío- según nos dijeron- en los bares y los pubs de la zona, fueron recibidos con un portazo en la nariz, tal es el seguimiento de la normativa respecto a la admisión de los menores de 18 años en los lugares de ocio.

El domingo regresamos a la Guildhall School para participar en el concierto del Connect, compartiendo programa con unos sesenta alumnos de los colegios de la zona y estudiantes de la propia escuela Guildhall, para dar un concierto de música improvisado. Las bailarinas de Lola Moreno fueron las primeras en incluir la danza española en un concierto del Connect Project. Al salir del concierto nos encontramos con tal mal tiempo que durante unas horas nos refugiamos en el hotel para, más tarde, ir al cine y disfrutar de un “teen-flick” (una película para jóvenes).

El lunes empezamos con vistas desde lo más alto gracias a nuestro viaje en la gigantesca noria del río Tamesis, el “London Eye”. Después montamos en un barco para realizar un crucero al largo del río, acompañados por un comentarista británico divertido y bien informado. Desde allí cruzamos el río para hacer nuestra privilegiada visita al Parlamento, gracias a la invitación de Lord Kinnock, el “Chair” del British Council en Londres. Como sabrán, las visitas al Parlamento sólo se realizan a través de la invitación de un miembro de una de las dos cámaras. Me es muy grato informar de que los guías que nos condujeron durante la visita han felicitado a nuestros alumnos y alumnas por su buen comportamiento y más aún por sus conocimientos de la historia del Reino Unido. Nos recordaron con orgullo que en ese país ha habido un parlamento ininterrumpido durante quinientos años. Dada la feliz coincidencia de que sus señorías estaban de vacaciones pudimos entrar en las dos cámaras, de los “Lords” y de los “Commons”, para estar de pie justo donde el Primer Ministro se levanta para realizar sus intervenciones. Pudimos tocar la misma mesa que ha dominado la cámara durante sus ciento sesenta años desde su reconstrucción después de un incendio. Estoy convencido de que a nuestros alumnos no les ha escapado la importancia  de la cámara.

Desde la historia regresamos a la más absoluta actualidad de una noche de jazz. La Big band que actuaba en la Sala de jazz de Ronnie Scott mostró un nivel técnico y musical de primer orden. Ya hemos felicitado a nuestros alumnos, y quiero reiterarlo ahora: su comportamiento ha sido ejemplar y han escuchado la música con atención y deleite.

Cuando viajé a Londres en el mes de julio pasado para preparar nuestro viaje, quedé impresionado por las instalaciones de Morpeth School. Cuando lo visitaron el martes pasado nuestros alumnos, les costaba creer que este edificio fuera un Instituto de Secundaria público. El barrio de Tower Hamlets, donde se encuentra este instituto, es uno de los más desfavorecidos de la capital. En el colegio brilla una multitud de culturas, siendo gran parte del alumnado de religión musulmana. El director de música pidió a varios grupos de alumnos del instituto que se encargaran de recibirnos y que hiciesen de guías para nosotros .Todos el alumnado lleva el uniforme “a rajatabla”, y no vimos en todo el día ni un par de trainers o deportivas.

Por la mañana, nuestros alumnos tuvieron clases con los profesores del instituto tocando instrumentos de percusión de origen indio y otros instrumentos de las islas del Caribe, Trinidad y Tobego. El director del colegio nos invitó a comer, y después presentamos nuestro concierto a los alumnos y alumnas del Morpeth School y a muchos otros de los colegios de Primaria de la zona. Los asistentes escucharon y observaron con gran atención mostrando su entusiasmo con calidez. Nuestro día en el colegio fue memorable y esperamos que un grupo de alumnos del Morpeth School nos visite en el mes de mayo.

El miércoles cruzamos la calle para llegar al edificio de la Universidad de Londres, al departamento de Educación. Allí presentamos nuestra música y nuestros bailes en un ambiento informal, de sobremesa, para profesores y ayudantes de administración de la Facultad. Fueron muy atentos y apreciativos. El director nos invitó a comer un buffet caliente después del concierto.

Regresamos al hotel para hacer las maletas; después salimos para asistir a la representación del “The Lion King”, el musical de la empresa Disney. Fue una velada muy entrañable, en el corazón de la zona de los teatros de Londres. Por desgracia, no había más tiempo y sólo quedaba la tarea de recoger todo para estar preparados para el regreso a Madrid el día siguiente.

Advertisements